Te espero
Tímidamente había tomado asiento en el banco frente a mí y a unos metros de distancia. Acababa de salir de la posada con su copa de vino tinto en la mano. Parecía huir del ruido y estrépito interno de la posada.
El antiguo banco de metal y madera parecía desproporcionado mientras se sentaba en su extremo.
Su postura sugería que estaba esperando algo o más bien a alguien, o tal vez incluso ambas cosas. Sus gestos, sus movimientos, su mirada decían mucho del espíritu con el que había llegado a aislarse allí como para prepararse o adaptarse a una situación futura. Toda su apariencia, sus gestos mientras bebía su copa de vino tinto sugerían que en su mente se agitaban un buen número de dudas, preguntas, escenarios. Alternativamente escaneó el callejón que conducía a esta posada y la pantalla de su teléfono inteligente como si existiera una conexión virtual entre este estrecho callejón y la información que podía esperar de su pantalla.
La forma en que sostenía su globo tinto, la elegancia con que se lo llevaba a la boca, los pequeños sorbos regulares que saboreaba sugerían que el vino era para él una bebida cuyas cualidades apreciaba con discernimiento. El momento era sin duda ideal y oportuno para permitirle poner en fase sus preguntas y su timidez, como si se estuviera preparando para un acontecimiento cuyo alcance no controlaría.
La posada estaba situada en el corazón del pueblo y era el único lugar de reunión de los habituales de esta localidad. Parecía estar familiarizado con el lugar y lo suficientemente distante como para no considerarlo un cliente habitual. Parecía conocer a todo el mundo, pero mantenía una distancia en sus comentarios, lo que le daba una postura un tanto marginal y respetable.
Consultó brevemente el callejón y la pantalla de su teléfono antes de entrar a la posada con su copa de vino vacía, solo para salir unos minutos después sin un solo trago. Cerrando la puerta de la posada declaró a uno de sus conocidos que sería mejor esperarlo en el banco exterior y que su llegada era inminente. Esta breve información indicaba claramente que su postura estaba ligada a una reunión y que la persona esperada era sin duda una mujer.
¿Fue esta reunión una “cita”? ¿Cómo lo habrías entendido a través de esta historia? déjame tu comentario abajo.
Sentada a pocos metros de él, sentí cierta empatía con este extraño que parecía hacerme sus preguntas. Sin duda estaba bordando una historia que le había asignado únicamente mediante la observación de su postura. El abandono de su copa de vino, la neutralidad que quería mostrar me parecieron establecer el escenario imaginado de una primera cita.
A lo largo de la observación que estaba haciendo y del boceto que estaba dibujando de este desconocido, le atribuí una historia cuya veracidad desconocía por completo y que me complacía en atribuirle a lo largo de mis bocetos. Eran alrededor de las 18.40 y este final de verano traía un sabor a romance que se imponía.
El globo de vino tinto que había ocupado su lugar al comienzo de la velada debía sin duda presentarle a sus ojos un motivo de posible mala interpretación y, por tanto, había preferido eliminar la posibilidad de cualquier pensamiento errante sobre este tema. La serenidad del lugar y esta situación que tuve tiempo de observar durante un rato y desde una mesa vecina me obligaron a quedarme para captar su evolución.
El primer boceto completado me dio un deseo irresistible de crear una pintura sobre este tema y me gustaría compartirlo con ustedes. Te invito a descubrirlo aquí.