El boceto… base de mi enfoque

Dibujar, un lenguaje espontáneo

Le tengo un cariño muy especial a este momento que mezcla paseo, descubrimiento y el desafío de congelar un momento lleno de emociones.
A partir de bocetos, salpicados de recuerdos y mezclados con imaginación, las pinturas cobran vida en mi taller.

El sketch tiene el privilegio tan especial de apropiarse de un momento, a menudo muy rápidamente, para intentar compartir una emoción o un extracto de un viaje personal. Tiene esta capacidad que le es específica, a través de la mirada a transcribir, de poner en marcha un mecanismo entre la mirada y la mano que deberá traducir las diferentes percepciones como una huella singular.

El boceto tiene muchas caras, con el tiempo evoluciona con su propia práctica y el nivel de visión que tengamos en el momento de ser traducido.

El boceto de la obra en acrílico “La chica de azul” de Alain Rouschmeyer

boceto preliminar de la obra “LA CHICA DE AZUL”

Su identidad...

Requiere dos elementos fundamentales… serenidad y “dejar ir”. Una postura que nos permite acercarnos a la hoja en blanco con este desapego imprescindible para conceder a la mano esta libertad reveladora que sabrá aportar, en conexión con la mirada, la expresividad del boceto y el saber llevar los límites de los elementos a ser traducido. El boceto no se ahoga en detalles, expresa una atmósfera, una postura, elementos fuertes que saben resaltar las características de la escena a reproducir.

Su duración…

Es difícil determinar la duración de un boceto, pero podemos decir que muchas veces es el tema el que lo define. Por lo que hacer un boceto de un paisaje o de un callejón no implica el mismo grado de análisis que un sujeto en movimiento. Un sujeto inerte invoca y ve esencialmente sólo la proporción justa de los elementos, mientras que un sujeto en movimiento exigirá un trabajo de memoria y de anticipación sobre el movimiento mismo: un modo de andar, una postura del busto o de la pelvis, etc… manteniendo las proporciones justas.

Por mi parte, el boceto aporta una dimensión de impregnación del tema y en particular en el marco de mi abordaje como pintor porque participa en gran medida en la creación de la obra visual que crearé en el taller. A veces, este origen de los bocetos se refleja en algunas de mis obras, como “Destination Mont St Michel” , “La grande Traversée 1” o incluso “La grande traversee 2” . No es raro que el recuerdo del boceto realizado se convierta en el motor de la expresión con pincel, como en obras sobre temática de danza contemporánea: “Alegoría” , “Postura” o incluso “Anchorage” .

Una vieja reunión...

Dibujar es para mí una vieja historia familiar... que se lo debo a mi padre que tuvo el argumento supremo de llevarnos de picnic para satisfacer mejor su necesidad de dibujos y bocetos en la naturaleza. Cuando salió del asiento trasero del 2CV fue porque el escenario estaba preparado y el bloc de dibujo no estaba muy lejos. Sus gestos y destreza captaron mi atención cuando era niño. Posteriormente me convertí en un ferviente defensor de esta práctica que era también mi herramienta favorita en mi profesión de arquitecto. La redacción de varios trabajos sobre este tema define el dibujo como un lenguaje universal que apela a la observación, la comunicación y la imaginación.

Un vínculo especial...

Como se mencionó anteriormente, dibujar tiene esta forma instintiva de expresar una respuesta a través del dibujo. Entre mi formación como arquitecto y mi formación como pintor, el boceto es un elemento fundamental y omnipresente que se une a esta necesidad de estudiar el espacio humano y luego su postura en los diferentes espacios de la vida cotidiana como un paseo existencial o la búsqueda de un ideal. postura.

Mi trabajo se centra en esta postura humana en un espacio que nos resulta familiar de nuestro universo cotidiano. Me gusta trabajar el vínculo entre la postura, el encuadre y el formato del lienzo, pero este enfoque está sin duda vinculado a mi formación como arquitecto donde la postura humana resuena con su entorno inmediato. En algunas de mis obras, la cinestésica aporta una dimensión única y cuestiona la relación con la composición y las emociones provocadas. Mi viaje artístico, compartido durante mucho tiempo entre la pintura y la arquitectura, constituye sin duda los dos eslabones de mi enfoque y mi trabajo. El boceto, el tríptico o incluso la imaginación son elementos clave que integran mi investigación.

Alain Rouschmeyer

Alain Rouschmeyer es mejor conocido por sus pinturas acrílicas sobre lienzos de formato medio y sus dibujos en tinta contemporáneos. Observador de la vida cotidiana, analiza el caminar humano a través de las posturas y los espacios atravesados, como para sondear lo banal y captar su aroma. Su itinerario artístico lo invita a trabajar en una arquitectura en la que le gusta reflexionar sobre los espacios habitables y las transversalidades que definen sus usos. Como un poeta-analista, la obra de Alain Rouschmeyer navega entre la realidad y la intimidad revelando apego y desapego según una voluntad consciente. Explora la dimensión oculta de la vida cotidiana que nunca deja de desafiarnos como la música jazz o el blues cálido. El romanticismo cuya traducción contemporánea y atemporal asume plenamente habita el soporte como un espacio implicado.

https://www.alainrouschmeyer.art
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Un sentimiento que pasa a la historia…