Triste y enojado

Acabo de enterarme de la cancelación de una próxima exposición colectiva que estaba prevista para septiembre de 2021 en el Casino d'Aix les Bains con un aplazamiento hasta mayo de 2022. Una exposición en la que participé por segunda vez con un inmenso placer. 

Hace unas semanas supe que el pase sanitario sería obligatorio. Esta noticia, aunque inquietante, me permitió cuestionar la postura a adoptar ante esta obligación que originalmente no se suponía que dependiera de compromisos políticos. Mi enfado no es a nivel de vax o anti-vax porque asumí plenamente mi posición sobre este punto y dada la ubicación y las instrucciones generales me habría presentado con mucho gusto a la prueba para permitirme estar presente en la instalación y en el apertura.  

Y esto a pesar de una situación un tanto irónica y ubuesca, porque si me autorizan a entrar en un lugar público tras una prueba negativa de hace menos de 72 horas y me codeo con personas vacunadas que entraron gracias al pase mágico, no lo haré. Garantía de salir tan negativo como cuando entré. En estos comentarios incluyo todas las incertidumbres que se pueden leer en diversas notas de prensa científica.  

Mi enfado se debe principalmente a que se cancela una exposición que reúne a varios artistas, lo que significa que la sala de juegos quedará bajo el control del pase sanitario y que las salas de exposición permanecerán inaccesibles. Creo que es inútil tratar de comprender tal decisión, pero mientras tanto demuestra que, con o sin pase, la cultura y el mundo artístico quedan marginados.  

Podríamos imaginar utópicamente obras colgadas en lugar de pantallas de máquinas tragamonedas con un efecto autodestructivo al manipular la máquina... solo un pequeño guiño a una memorable subasta pre-covid. No estoy acostumbrado a despotricar como dicen, pero realmente creo que esta restricción conducirá a distorsiones cuyas ramificaciones ni siquiera comprendemos todavía.  

Además, parece indescriptible que determinados profesionales tengan que añadir a sus tareas diarias una misión de control y vigilancia que les llevará inevitablemente a situaciones poco envidiables. ¿Y qué opinas de esta situación? Ciertos lugares permanecerán cerrados, ciertos eventos serán cancelados porque ciertas estructuras no tendrán la posibilidad de formar o simplemente poner en marcha personal de control, y tal vez ni siquiera tendrán ganas de hacerlo.  

Es terriblemente decepcionante tener que aceptar una situación que raya en lo absurdo y que penalizará a muchas personas. Me enoja enfrentar esta limitación que empuja a ciertas estructuras a cerrar, cancelar o abandonar una idea cultural y así eludir una obligación que no tiene sentido.  

En una sociedad y un país cuyo lema es libertad, igualdad, fraternidad, hago una mueca al preguntarme sobre el valor humano de estas tres palabras y dónde el pase sanitario se convertirá en la nueva medida social de control. No puedo aceptar la idea del poder que provoca tal medida.  

Desde hace algún tiempo, nunca había percibido tan claramente los diferentes significados del verbo adaptarse y adoptar la postura del famoso pequeño galo que resiste. Como artista, me gusta pintar obras que a menudo se clasifican como parte de la vida y que revelan espacios en relación con las personas o sentimientos en relación con los lugares.  

A pesar de mi enojo y de tener que aceptar la cancelación de esta exposición que tanto me interesaba, me gustaría compartir la posibilidad de descubrir mi trabajo en mi sitio web y ser uno de mis invitados privilegiados para conocer mi próxima exposiciones y descubrir mi trabajo en progreso. Es un descubrimiento sin Pase y quedo atento a todos los mensajes. Si quieres saber más sobre mi trabajo…

Alain Rouschmeyer

Alain Rouschmeyer es mejor conocido por sus pinturas acrílicas sobre lienzos de formato medio y sus dibujos en tinta contemporáneos. Observador de la vida cotidiana, analiza el caminar humano a través de las posturas y los espacios atravesados, como para sondear lo banal y captar su aroma. Su itinerario artístico lo invita a trabajar en una arquitectura en la que le gusta reflexionar sobre los espacios habitables y las transversalidades que definen sus usos. Como un poeta-analista, la obra de Alain Rouschmeyer navega entre la realidad y la intimidad revelando apego y desapego según una voluntad consciente. Explora la dimensión oculta de la vida cotidiana que nunca deja de desafiarnos como la música jazz o el blues cálido. El romanticismo cuya traducción contemporánea y atemporal asume plenamente habita el soporte como un espacio implicado.

https://www.alainrouschmeyer.art
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