las piedras viejas

En este post les voy a hablar de una pasión... crobard... este término que populariza el dibujo rápido siempre ha sido una de mis aficiones particulares en el ámbito artístico. Es parte integral de una forma de testimonio visual que se transcribe rápidamente y que recurre a este agudo sentido de observación para retraducir la realidad al papel o a los medios digitales.  

El sketch, crobard o crobard para mejor crobard se aplica a multitud de situaciones en diversas habilidades. Recientemente descubrí que en la estrategia de lucha contra el incendio de la catedral de Notre Dame de París, algunos bomberos estaban especializados en esta función de realizar bocetos rápidos del lugar para permitirnos definir la mejor manera de abordar y poner énfasis en las zonas sensibles o peligrosas. .  

En una era donde la tecnología y otros drones y robots forman parte de nuestra existencia, resulta bastante inquietante comprobar la relevancia del boceto para comunicar la morfología de un espacio. Formado en arquitectura y además parte integrante de una generación donde el dibujo a mano era el único medio de expresión, el crobar a pesar de mi pasión por las nuevas tecnologías siempre ha sido una herramienta privilegiada que defiendo con firmeza y que sabe darme una motivación inagotable. en una hoja de papel y en una tableta.  

En mi vida diaria, el dibujo conserva una dimensión y una postura privilegiadas en todas mis formas de comunicación. Mi satisfacción siempre ha sido el arte contemporáneo, la creación y expresión de una complementariedad entre lo viejo y lo nuevo. La preparación de mis cuadros se realiza primero mediante bocetos, por lo que es muy singular que ciertos paseos o peregrinaciones urbanas se embellezcan con bocetos que ilustren un lugar.  

El cariño por las piedras viejas o viejas no es el motor de estos rápidos dibujos sino el placer de saborear la morfología de determinados lugares y el entrelazamiento de estos según su complejidad de realización. Tres herramientas particulares, que alterno anárquicamente, forman parte integral de mi kit: el bolígrafo bic, el rotulador y la pluma. Ambos imponen el ritmo y la seguridad de un diseño que no es azaroso y permite así finalizar el boceto con satisfacción.  

Por mi parte, las tres primeras líneas me indican sin complacencia si debo utilizar una hoja nueva como si buscara una combinación perfecta entre el soporte y la plumilla. Estos bocetos son a la vez una visión clásica de un patrimonio existente con un tratamiento muy lineal que busca reproducir matices y texturas existentes de una manera contemporánea.  

A veces es difícil entenderse a uno mismo y encontrar significado a determinadas posturas. Esta necesidad recurrente de dibujar piedras antiguas se refiere sin duda a las muchas vacaciones de mi infancia que pasé en la casa de pueblo de mi abuela, y donde constantemente imaginaba modificándola y mejorándola, conservando el espíritu complejo de este laberinto de espacios entrelazados.  

A veces me sorprendo mientras dibujo imaginando estas mismas decoraciones calibradas con un revestimiento singular como con un adorno contemporáneo translúcido idéntico a las inclusiones de resina. Las tres herramientas mencionadas anteriormente permiten llevar esta dimensión de transparencia al conjunto conservando un clasicismo propio de la ilustración de estos edificios antiguos que componen muchos de nuestros pueblos o ciudades. Os invito a descubrir mejor algunos dibujos realizados a pluma y en particular el último… ¡ buen descubrimiento!

Alain Rouschmeyer

Alain Rouschmeyer es mejor conocido por sus pinturas acrílicas sobre lienzos de formato medio y sus dibujos en tinta contemporáneos. Observador de la vida cotidiana, analiza el caminar humano a través de las posturas y los espacios atravesados, como para sondear lo banal y captar su aroma. Su itinerario artístico lo invita a trabajar en una arquitectura en la que le gusta reflexionar sobre los espacios habitables y las transversalidades que definen sus usos. Como un poeta-analista, la obra de Alain Rouschmeyer navega entre la realidad y la intimidad revelando apego y desapego según una voluntad consciente. Explora la dimensión oculta de la vida cotidiana que nunca deja de desafiarnos como la música jazz o el blues cálido. El romanticismo cuya traducción contemporánea y atemporal asume plenamente habita el soporte como un espacio implicado.

https://www.alainrouschmeyer.art
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