La manzana desbocada: el error
Recientemente tuve el placer de trabajar en una nueva obra, un cuadro al que he llamado cariñosamente La Pomme Fugueuse - el bicho. Este trabajo, al igual que la historia de esta manzana evasiva, ha sido una exploración de varios temas y conceptos, incluida la arquitectura del espacio, la postura humana y el viaje.
Me encontré ante una limitación particular: un lienzo cuadrado de 50 x 50 cm. Este espacio reducido presentó un desafío interesante, un espacio para optimizar y utilizar de manera eficiente. El formato del lienzo, así como su ocupación total por la postura humana, fue una decisión reflexiva y contribuyó a una exploración más profunda de los temas que quería abordar. La evasiva manzana rápidamente se convierte
la manzana desbocada: el insecto.
Mi sujeto es un hombre a cuatro patas, vestido con una camisa blanca y pantalones de terciopelo negro. Se le ve desde atrás, con la mano derecha firmemente agarrada a una manzana que ha recuperado. Esta manzana había rodado por un largo pasillo, de ahí la postura del hombre. Los contrastes entre el hombre, su postura en acción y la manzana entre sus dedos, provocan una reflexión sobre los temas de la motivación, la tentación y el camino a emprender.
Para este trabajo, adopté un enfoque figurativo. Quería capturar la realidad de la situación dejando suficiente espacio para la interpretación. La manzana rodante simboliza metas que siempre parecen estar fuera de alcance, mientras que la postura del hombre representa el esfuerzo constante requerido para lograr esas metas.
LA MANZANA DESFUGADA
acrílico sobre lienzo, barniz anti-UV, cantos pintados,
certificado de autenticidad y certificado de depósito internacional
La composición de la obra me permitió jugar con los elementos arquitectónicos. El corredor, por ejemplo, simboliza el camino que todos seguimos en la vida, lleno de desafíos que superar y recompensas que cosechar. La manzana desbocada, por otro lado, representa las tentaciones que se presentan en este camino.
Crear esta pintura fue un placer. Disfruté cada paso del proceso, desde la conceptualización inicial hasta la pintura final. A pesar de las limitaciones de espacio, logré crear una pintura original que representa una historia única e invita a la reflexión.
En conclusión, “La manzana fugitiva” es una representación de la búsqueda humana por el logro, un homenaje al esfuerzo constante que hacemos para alcanzar nuestras metas. Es un recordatorio de que a pesar de los desafíos que encontramos en el camino, siempre hay belleza que encontrar en el viaje.
La singularidad de esta obra me hizo imaginar trabajar en ella como una escultura... se me ocurrió una idea particular, pronto les contaré más sobre ella. Tengo muchas ganas de trabajar en esta disciplina que considero complementaria.
La manzana desbocada: el error
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